lunes 19 de mayo de 2008

El diario de Letizia (cosas del amor)

Hoy era portada en 20 minutos que la princesa Letizia destruyó su diario personal por expreso deseo del príncipe, no fuera a ser que cayera en malas manos. Cosas del amor. Una de tantas a las que habrá tenido que renunciar esta mujer. Pero lo que no sé si ella sabe, seguramente sí porque tiene fama de curiosear por la red, es que existe otro diario suyo, ficticio, pero tremendamente divertido. Una pena que no lo actualicen ya, pero aún así lo recomiendo, es genial.

jueves 15 de mayo de 2008

Ya no te quiero

Me haces daño. Te dejo.

Ya hace tiempo que lo vengo pensando, esta relación me está matando lo suficiente, como para acabar de cuajo con ella. Nada de tratarte con menos frecuencia, ni de intentar que el tránsito a mi libertad recuperada sea lo más liviano posible. Me conozco, nada de eso funcionará. Tiene que ser un corte limpio, rápido y tozudo; un frenazo en seco; un golpe que me haga revalidar mi autosuficiencia.

Recuerdo cuando empezamos a vernos, hace demasiados años ya, cuando era consciente que no me convenías, no me hacías bien, pero sin embargo, resultaba ocasionalmente divertida tu presencia. Que luego, se hizo diaria. Sin quererlo, me dejé atrapar. Me perdí en un laberinto de ansiedades.

Pero me haces daño. Quiero dejarte.

Me estás oscureciendo el alma, apagando mi risa. Limitas mi presencia a según qué lugares, no me dejas sentirme fuerte para afrontar las adversidades si no te tengo a mi lado. He ido a buscarte a deshoras. Sufrí tu ausencia e incluso el hartazgo de tí.

Y lo que ya no soporto, es que no me dejes caminar libre. Yo no quiero lastres, y mucho menos un compañero que aminore mi marcha.

Por eso voy a dejarte.

Sé que me costará retomar el camino independiente, aquel alejado de las escaleras cojas. Que aún tendré que echarte mucho de menos, a todas horas, muchos días. Pero soportaré el luto de tu ausencia con liberación, a sabiendas que sólo volverás a mí para intentar esclavizarme de nuevo. Y yo no quiero dueño, ni señor, ni amo.



Y ya no te quiero.

miércoles 7 de mayo de 2008

Quinceañera por un día

Esa mañana, mientras desayunaba con los compañeros de trabajo, hojeó el periódico, como acostumbraba. En un breve de las últimas páginas, lo descubrió, para alegría del día que comenzaba: Huecco presentaba su nuevo disco esa tarde en la FNAC. Perfecto, pues ya tenía plan para esa tarde, en realidad tenía otros, pero había que modificarlos para encajar la nueva convocatoria.
Así que almorzó con una compañera de trabajo, y quedó para tomar café con otro amigo que andaba ese día en uno de los stands de la Feria del Libro, cita que le venía cercana a la sede de la FNAC, de manera que iban cuadrando todos los planes, los previstos y los que se encontró por el camino.
Paseando, en una calurosa tarde de mayo, aún tuvo tiempo de recorrer las diferentes propuestas literarias de la feria, y alguna que otra tienda. Pues sí, la tarjeta de crédito se resentiría por el goce de una tarde de colores, pero es lo que tiene sentirse risueña y contenta.
Todavía tuvo tiempo de encontrarse a un par de conocidos antes de acudir al mini concierto, que para mayor disfrute, le descubrió a un artista cercano, y auténtico, como ya lo imaginaba. La sala, pequeña y con buena acústica, le brindó las melodías del nuevo trabajo del autor, 'Asalto', en el que de nuevo se hace cargo de letras y música, y ofrece un buen ramillete de fusiones imposibles e incluye colaboraciones con otras cantantes.
Terminada la función, mientras intentaba que la cabeza no se le fuera en ensoñaciones imposibles, tuvo el impulso irrefrenable cuando vio la cola de quinceañeras aguardando, con la cámara de fotos en una mano y el disco del autor en la otra, a que Huecco les firmara su nuevo trabajo: lo que sea por dos besos del maromo, y por la foto para presumir con las amigas.
Así que se compró el nuevo disco, rehusando a la sustracción fácil que ofrece internet, y aguardó su turno en la cola. Acababa de cumplir los treinta, y por momentos se sintió una quinceañera más, porque nunca hasta entonces había alcanzado esas cotas de fanatismo.
Cuando se acercó al artista, él le alabó sus ojos, y prometió regresar a la ciudad en concierto con su banda.
"Pues allí que estaré yo cuando vuelvas", pensó ella para sus adentros, mientras se marchaba sin foto testimonial pero en volandas por el disfrute del rejuvenecimiento repentino.

martes 6 de mayo de 2008

Anda

Hoy no encuentro inspiración. De manera que me he puesto uno de mis discos favoritos: el directo de la gira que ofrecieron Luis Eduardo Aute y Silvio Rodríguez bajo el título 'Mano a Mano'. No los llegué a ver, pero al menos con el segundo me quité la espinita hace un par de años en un espectáculo que se me resistió por dos ocasiones, y a la tercera fue la vencida en el estadio Olímpico de Sevilla. Qué grandes. Hoy me quedo con ese tema. Así que anda...

sábado 26 de abril de 2008

El cepillo de dientes

Ya hacía unos meses que había abandonado el nido familiar. Pero por aquéllo de que un chico joven no se maneja del todo bien solo, o si acaso por secundar que así pensaba su madre, paraba con frecuencia por el domicilio familiar, para degustar los mimosos platos que ella le preparaba, y acarrear alguna que otra fiambrera a su vivienda.



No fue consciente de la cantidad de cosas inútiles que había acumulado a lo largo de sus 24 añitos hasta que tuvo que transportarlas, y buscarles sitio, en su modesto pisito. Cajas y más cajas todavía se amontonaban en una de las habitaciones, a la espera de tener ganas para acomodarlas.

Pero había algo que no había mudado, su cepillo de dientes todavía aguardaba en el mismo recipiente del baño, para esas visitas esporádicas que tan feliz hacían a su madre, y que a él le ayudaba a sentir que no había abandonado a sus padres del todo.

Llevaban unos meses de relación. Todo iba tan perfecto que ella incluso se atemorizaba de que cualquier tontería estropeara aquella magia. Cada conversación, cena, paseo o excursión que compartían le llegaba a lo más adentro, y empezaba a pensar que había encontrado a su complemento perfecto.

Pero sin embargo el prefería valorarla más que como un complemento perfecto, como un presente perfecto, sin dejar pistas sobre un futuro pluscuamperfecto. Y eso a ella le daba miedo, mucho miedo.

Ya habían compartido noche en reiteradas ocasiones en el domicilio de él, pero sólo lo justo y necesario como para regresar por la mañana a sus respectivas vidas. "Living apart together", defendía él con alardes de independiente modernidad, mientras que ella preferiría quedarse con el "living together" a secas, pero no se atrevía a proponerlo.

Para su sorpresa, un día cualquiera le entregó el mejor de los regalos: un cepillo de dientes, "para que te sientas cómoda en casa", le dijo. Y ella disfrutó el presente más que si fuera la más brillante de las joyas.

lunes 21 de abril de 2008

¿Mujeres de hoy?

Este fin de semana, aprovechando que llovía a mares, he liquidado una deuda que tenía por ahí pendiente: la primera temporada de Sexo en Nueva York, que me pulí casi íntegramente en la madrugada del sábado. Y es que a la espera del estreno de la película inspirada en la serie, y cansada ya de piratear capítulos sueltos por internet, he decidido retomar la historia desde el principio. La segunda temporada ya la tengo encargada. Ya me advirtió una amiga: ¡cuidado!, que puede ser adictivo.



Pues bien, la serie nos presenta el prototipo de cuatro supuestas mujeres de hoy, con unos perfiles diferenciados pero que comparten amistad y experiencias de relaciones personales en la urbe que representa la modernidad estadounidense por excelencia, Nueva York, algo así como Londres en Europa. Por cierto, que para una vez, la serie mejora con creces el libro que la inspiró, que es bastante deshilvanado y de literario tiene más bien poco.


Vale que las cuatro féminas pueden pecar de esteoreotipos que no nos hacen ningún favor, pero el conflicto en sí me interesa, y además es la base de otros tantos libros que tengo en la estantería. Qué pasa con las mujeres que han logrado alcanzar cotas profesionales de éxito, que sin embargo no encuentran tipos a su altura o no logran mantener relaciones del todo satisfactorias. Y en este sentido el título es engañoso, porque los capítulos no se centran complementamente en el sexo, aunque sí plantea diálogos al respecto en algunos casos ingeniosos y absolutamente cómicos y geniales.


Al margen de que los guionistas añadan pinceladas totalmente surrealistas, desde luego del acierto de la serie dan fe sus seis temporadas y el estreno cinematográfico que se avecina. Lo que es a mí, estas cuatro ¿mujeres de hoy? -y ahí dejo la cuestión-, me hacen pasar muy buenos ratos.

viernes 18 de abril de 2008

Refunfuñando por escrito

Estimados vecinos,
soy la habitante del piso de abajo al vuestro. Sé que llevamos apenas unos pocos meses compartiendo edificio, pero por eso os escribo estas líneas, para que confraternicemos y podamos estrechar lazos que nos hagan disfrutar de una placentera coexistencia.

Vecina, comprendo tu gusto por los zapatos de tacón, ¡yo también los uso!, sólo que llego a casa loca por quitármelos y tú pareces disfrutar con ellos todo el día desde bien tempranita la mañana, compatibilizando lo que sea que hagas a lo largo del pasillo y las habitaciones con tu constante taconeo. La verdad, lo que hagas, bien poquito me importa, pero me gustaría no tener que imaginarlo.

Y ¡ay vecinos!, también comprendo la singularidad del diseño del edificio, con esas habitaciones tan irregulares que a mi me gusta denominar originales. Sé que amueblar el salón no era tarea fácil, pero lo que quieras que hagáis en él tampoco me importa, por eso preferiría no escuchar el ajetreo del arrastre de muebles y sofás cada noche. Deduzco que vuestro diseño ha resultado poco práctico, pero no tendría que ser yo quien lo sufra.

Y sí vecinos, también entiendo la efusividad de de la que gozáis tan recién casados. Pero me gustaría no tener que sospechar las intimidades de vuestra alcoba, las horas a las que intimáis y si hay ducha a posteriori o no, sobre todo si el asunto se trajina bien entrada la madrugada. ¿Sería tan díficil retirar el cabecero de la pared?Porque bien poco que todo esto me importa.

Seguro que tras esta misiva, comprenderéis las miradas asesinas que os brindo cuando nos cruzamos en el ascensor. No soy yo la que mira, sólo la parte de mí que anhela tranquilidad cuando anda por casa. Así que os insto a que refléxioneis un poco sobre el asunto. Porque ya sé que pensaréis que he organizado alguna que otra fiesta, suelo llegar a deshoras y acostumbro a poner la música alta, pero hasta ahora he sido prudente, la situación podría ir a peor.


Sin más, sólo me queda recordaros que si algún día necesitáis un poco de leche, un botellín de cerveza o habéis perdido la llave del portal o no podéis acceder al ascensor, no dudéis en llamar a mi puerta, que fijo que estaré encantada de ayudaros.

Atentamente, vuestra vecina.

PD. ¿Qué opináis?, ¿la dejo en el buzón o directamente la meto debajo de la puerta?